HAROLDO MARTÍN GONZÁLEZ
ALCALDE-PRESIDENTE

S e acercan unas fechas muy importantes para nuestro pueblo, con una protagonista que cada año nos abraza y acoge con cariño, Nuestra Señora de la Encarnación, Patrona de la Villa Histórica de la Victoria de Acentejo. En estos días nuestro pueblo reboza de alegría para celebrar un encuentro que, como cada año, se me antoja muy emotivo y festero, lleno de fe y devoción y sobre todo un acontecimiento social que nos permitirá a todos los victorieros y victorieras y a todos aquellos que nos visiten, reunirnos en torno a una gran festividad.

Este año, el orgullo de ser y sentirnos victorieros, se verá aún más resaltado y engrandecido si cabe, gracias a la consideración de “Villa Histórica” que nos han reconocido después de un importante y arduo trabajo para demostrar que nuestro pueblo merece estar en uno de los lugares más importantes de los municipios de Canarias, y cómo no, el hecho de tener una preciosa y majestuosa iglesia, que recientemente ha pasado de Bien de Interés Cultural a la reconocida categoría de “Monumento”.

Quiero aprovechar para transmitirles que seguimos trabajando con tesón y mucha ilusión para que La Victoria avance con paso firme y recupere el lugar que se merece en la Comarca de Acentejo y Norte de Tenerife, algo que ya se percibe como una realidad, y sobre todo, con la máxima atención y el mejor de los deseos para que no quede ni una sola familia en nuestro pueblo pasando dificultades. Soy consciente de que aún queda mucho por hacer, pero afortunadamente muchos de los proyectos puestos en marcha nos han permitido descender el número de parados en los últimos meses, como también lo harán los que están elaborados y a punto de comenzar.

Permítanme que tenga un recuerdo especial para algunas personas que con su constante y arduo trabajo han forjado y contribuido a un futuro mejor para nuestro municipio. Este año nos ha dejado el que fuera un gran alcalde y mejor persona, D. Alfonso Fernández García, mi más sincero reconocimiento para él. Igualmente quiero ofrecer un especial homenaje en forma de recordatorio para el que fuera Juez de Paz durante más de 40 años en La Victoria de Acentejo, D. Manuel Flores León. Más recientemente, hemos sufrido otra pérdida importante, la de D. Teodoro León Hernández, Policía Local durante muchos años. Para ellos y para todos aquellos que ya no se encuentran entre nosotros, mi grato recuerdo.

Quiero expresar mi agradecimiento más sincero para todo el gran equipo que un año más ha organizado una celebración que tanto significa para los que hemos nacido y/o vivimos en La Victoria de Acentejo. Un trabajo de muchos meses que se verá recompensado con la participación de todos y todas. Gracias, como no podía ser de otra manera, al cura párroco, don Pedro Bermúdez, a los trabajadores del Ayuntamiento, a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, a los voluntarios de Protección Civil, a la Banda de Música, a las asociaciones culturales, deportivas y religiosas, a todos los colaboradores y a las empresas que nos apoyan. En definitiva, a todos los que de alguna manera hacen grandes nuestras fiestas; gracias de corazón.

Ya estamos en fiestas y les invito en nombre de toda la corporación que presido y en el mío propio a gozarlas y disfrutarlas.

Un fuerte abrazo.


LEO J. GARCÍA HERNÁNDEZ
CONCEJAL DE FIESTAS

¡C ómo pasan los años! Parece que fue ayer cuando salí por primera vez a este preciado balcón de nuestras fiestas patronales para presentarles la programación ideada en honor a Nuestra Señora, la Virgen de la Encarnación. Después de tres ediciones festivas inolvidables, fruto del esfuerzo, la complicidad y el cariño de miles y miles de personas, volvemos a encontrarnos para compartir juntos el mayor ejemplo de participación social que tenemos los victorieros.

El programa de actos que tienes en tus manos arroja un listado amplísimo de acciones culturales, deportivas y religiosas; un intenso número de actividades ideadas para el disfrute de toda la familia. Queremos convertir el corazón del pueblo en el recinto festero más bonito y activo de cuantos recordamos los que amamos y sentimos la fiesta. Y para ello repetirán escenario los tradicionales ventorrillos, las cantinas musicales, los autobares y las atracciones infantiles. El entorno de la Iglesia vestirá sus mejores galas para que vecinos y visitantes brinden en unas jornadas que a nadie puede dejar indiferente. Son nuestras fiestas, abiertas, plurales, cercanas y pintadas de mil colores.

Como sabes, este año VENEZUELA será nuestro referente. Miraremos de frente a la octava Isla para ofrecerle nuestro aplauso más sincero, para realzar los lazos de unión que tenemos con sus gentes, con su cultura e historia. No habrá mar que nos separe, se parará el tiempo y podremos así abrazar con el corazón a quienes viviendo lejos, sentimos cerca.

En 2014 volvemos a aunar esfuerzos, a hacer mucho con poco, a hablar de inversión y no de despilfarro para describir el valor de nuestras fiestas, fuentes directas de ingreso para muchas familias, empresas y artistas entregados en cuerpo y alma a su profesión.

No es fácil expresar en pocas líneas el agradecimiento sincero que siento y que me llevo de mi paso por la administración local. Mi trabajo ha sido posible gracias a la generosidad de muchísimas personas, algunas de las cuales celebran hoy desde el cielo que, a pesar de las dificultades del momento, seguimos priorizando jolgorio, alegría y diversión.

Termino dedicando estas fiestas a tres grandes amigos: Daniel, Mario y Jairo. Convertidos en héroes gracias a la solidaridad de nuestro pueblo, hoy merecen ocupar el mejor asiento de nuestras fiestas.

Logremos juntos el titular que todos deseamos encontrar en nuestras calles y plazas: “Participación histórica en las fiestas patronales de La Victoria de Acentejo”. Recuerda: NO ERES DE LA VICTORIA SI NO te unes a la fiesta.

¡Disfruta, sonríe y brinda cuantas veces te pida el corazón!

¡Hasta siempre!


PEDRO A. BERMÚDEZ BENASCO
PÁRROCO

E n una sociedad llena de sufrimiento, donde mucha gente ha perdido la paz y la alegría, donde el pesimismo contagia con frecuencia a las personas, nos acercamos a ti, Madre, María de la Encarnación, para celebrar en tu honor nuestras Fiestas Mayores.

Queremos pedirte que nos concedas a todos/as el Don de la alegría y de la Fe. El Papa Francisco nos regalaba en noviembre pasado la exhortación apostólica Evangelii Gaudium (la alegría del Evangelio) y nos dice: “Los que se dejan salvar por Jesús son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Él siempre nace y renace la alegría”, que ahora pedimos a nuestra Madre María.

“Alégrate” es el saludo del Ángel a María (Lc. 1, 28). La visita de María a Isabel hace que Juan salte de alegría en seno de su madre (Lc. 1, 41), y María proclama el canto del Magnificat: “Mi Espíritu se enaltece de alegría en Dios, mi Salvador.” (Lc. 1, 47).

Comprendo la tristeza por las graves dificultades que sufren hoy muchas personas y familias. Por eso, vivir el Evangelio nos lleva a estar cerca de todo sufrimiento humano, y nos toca a todos buscar soluciones reales a la gran crisis, que aunque es mundial y afecta a la economía, pone de manifiesto el gran desequilibrio en reducir el ser humano a sólo ser de consumo. El afán de poder y tener no conoce límite y con este sistema de desigualdades se producen muchas tristezas y descontentos en las personas.

Debemos colaborar todos para que la Fuerza de Dios, que se manifestó en María, haga posible hoy, por medio de nuestras posibilidades, que no falte un trabajo digno y el pan de cada día en los hogares. Así la vida, llena de ilusión, aportaría la alegría a las fiestas que estos días celebramos y en las que nadie debe quedar excluido. Porque para Dios nada es imposible.

Que los creyentes y los hombres y mujeres de buena voluntad vivamos con prontitud animados por el Espíritu de Jesús, para que entre las dificultades, con paciencia, amabilidad, amor sincero, acogiendo con un mismo Espíritu la alegría entre nosotros y compartiendo las fiestas con cuantos nos visitan, recordando a los que están lejos o a los que por razones diversas no pueden compartir con nosotros estos sentimientos.

Que nuestra Villa de La Victoria reciba abundantes bendiciones por intercesión de Nuestra Madre, la Santísima Virgen de la Encarnación, y que San Isidro Labrador bendiga nuestros campos y sus cosechas, y ojalá que los problemas económicos puedan ser resueltos. Por medio de la oración, pido a Dios su bendición.